NAD+: la molécula que decide si tus células envejecen o se reparan (y cómo activarla con lo que comes)

¿Qué es el NAD+ y por qué cae con la edad? Descubre cómo el Método Redox aumenta tu NAD+ de forma natural con alimentos, sin suplementos. Ciencia real explicada fácil.

NAD+: la molécula que decide si tus células envejecen o se reparan (y cómo activarla con lo que comes)

Hay una molécula trabajando ahora mismo dentro de cada una de tus células. Está en tu cerebro, en tus músculos, en tu hígado, en tu piel. Sin ella, tus mitocondrias no pueden producir energía. Sin ella, tu ADN no se repara. Sin ella, las enzimas que regulan el envejecimiento se apagan como una vela a la que le cortas el oxígeno.

Esa molécula se llama NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido). Y a partir de los 40 años, la estás perdiendo a un ritmo que la ciencia ha conseguido medir: hasta un 50% menos a los 60 que a los 20.

Lo que quizá no sepas es que la caída del NAD+ no es una sentencia inevitable. Y lo que con toda seguridad no te han contado es que no necesitas inyecciones intravenosas, suplementos de 80 euros ni cápsulas venidas de laboratorios con nombres impronunciables para hacer algo al respecto. Lo que necesitas es entender cómo funciona esta molécula y saber que existe una forma de optimizar su producción desde lo más básico y lo más poderoso que tienes a tu alcance: la alimentación.

Eso es exactamente lo que hace el Método Redox. Y en este artículo vamos a explicar por qué.

Qué es el NAD+ y por qué debería importarte

Vamos a empezar por lo fundamental, porque la mayoría de los artículos que circulan por revistas de moda y bienestar repiten la palabra “NAD+” como un mantra sin explicar realmente qué hace esta molécula ni por qué es tan decisiva para tu salud.

El NAD+, cuyo nombre completo es nicotinamida adenina dinucleótido, es una coenzima. Una coenzima es una molécula auxiliar que las enzimas necesitan para hacer su trabajo. Sin coenzima, la enzima no funciona. Es como un coche sin gasolina: la maquinaria está ahí, pero no se mueve.

El NAD+ está presente en absolutamente todas las células vivas de tu cuerpo. Participa en más de 500 reacciones bioquímicas diferentes. Pero sus funciones más críticas se resumen en cuatro grandes áreas que determinan, de forma directa, cómo envejeces, cuánta energía tienes, cómo gestiona tu cuerpo la inflamación y con qué eficacia se repara tu material genético.

La primera función es la producción de energía celular. Tus mitocondrias, las centrales energéticas de cada célula, necesitan NAD+ para convertir los nutrientes que ingieres en ATP (adenosín trifosfato), que es la moneda energética universal de tu organismo.

Sin NAD+ suficiente, la cadena de transporte de electrones mitocondrial se ralentiza. Menos ATP significa menos energía disponible para todo: desde contraer un músculo hasta mantener la concentración mental, pasando por reparar un tejido dañado.

La segunda función es la activación de las sirtuinas. Las sirtuinas son una familia de siete proteínas (SIRT1 a SIRT7) que la comunidad científica ha bautizado como los “guardianes de la longevidad celular”. Estas enzimas regulan la inflamación, protegen el ADN, controlan la expresión génica y modulan el metabolismo. Pero las sirtuinas son enzimas NAD-dependientes: sin NAD+ disponible, simplemente no se activan. Es como tener un equipo de reparación de élite encerrado en una habitación sin llave.

La tercera función es la reparación del ADN. Cada día, tu ADN sufre entre 10.000 y 100.000 lesiones causadas por radicales libres, radiación ultravioleta, toxinas ambientales y subproductos normales del metabolismo. Las enzimas PARP (poli ADP-ribosa polimerasas) son las encargadas de reparar esas roturas. ¿Y qué combustible necesitan las PARP para funcionar? NAD+. Cuando el NAD+ escasea, las reparaciones se acumulan, los errores se perpetúan y el riesgo de mutaciones celulares aumenta.

La cuarta función es la regulación del ritmo circadiano y la respuesta al estrés. El NAD+ modula la actividad de SIRT1, que a su vez regula genes reloj como CLOCK y BMAL1. Esto conecta directamente el estado metabólico de tus células con tu ciclo de sueño-vigilia, tu respuesta hormonal al estrés y tu capacidad de recuperación.

En resumen: el NAD+ no es “un suplemento de moda”. Es una molécula absolutamente central para la biología humana. Y su declive con la edad no es un detalle menor: es uno de los mecanismos fundamentales del envejecimiento.

Por qué el NAD+ cae con la edad (y qué lo acelera)

Por qué el NAD+ cae con la edad (y qué lo acelera)

La pregunta obvia es: si el NAD+ es tan importante, ¿por qué el cuerpo deja de producirlo?

La respuesta tiene varias capas, y entenderlas es fundamental para saber cómo actuar.

Tu cuerpo produce NAD+ a través de varias rutas metabólicas. La principal se llama “vía de rescate” o salvage pathway, y depende de una enzima llamada NAMPT (nicotinamida fosforribosiltransferasa). NAMPT recicla la nicotinamida (una forma de vitamina B3) que queda como subproducto cuando las sirtuinas y las PARP consumen NAD+, y la reconvierte de nuevo en NAD+. Es un ciclo elegante y eficiente… mientras funciona.

El problema es que la expresión y la actividad de NAMPT disminuyen con la edad. Un estudio publicado en Physiol Rep (2019) demostró que los niveles de NAMPT en el músculo esquelético son significativamente más bajos en adultos mayores que en jóvenes. Menos NAMPT significa menos reciclaje de NAD+, y la curva de declive se acelera.

Pero la edad cronológica no es el único factor. Existen aceleradores que la mayoría de la gente desconoce y que tienen un impacto enorme en la velocidad a la que pierdes NAD+.

El primero es la inflamación crónica. Cuando tu cuerpo mantiene un estado inflamatorio de bajo grado sostenido en el tiempo, algo extraordinariamente frecuente en personas con sobrepeso, resistencia a la insulina, SIBO o enfermedades autoinmunes, la enzima CD38 se sobreactiva. La CD38 es una auténtica devoradora de NAD+: consume literalmente la molécula para intentar regular la respuesta inmunitaria.

Un estudio publicado en Nature Aging demostró que CD38 es responsable del grueso de la caída de NAD+ asociada al envejecimiento, más incluso que la propia reducción de NAMPT.

El segundo acelerador es la dieta proinflamatoria. Una alimentación rica en azúcares refinados, grasas trans, ultraprocesados y alcohol genera una sobrecarga energética que reduce el ratio NAD+/NADH. Cuando comes en exceso, especialmente alimentos de alta densidad calórica y baja calidad nutricional, tus mitocondrias reciben más electrones de los que pueden procesar eficientemente.

El NAD+ se reduce a NADH (su forma inactiva) más rápido de lo que se recicla, y el balance se rompe. Lo publicó Oxidative Medicine and Cellular Longevity en una revisión sistemática: las dietas hipercalóricas ricas en grasa y azúcar reducen significativamente los niveles de NAD+ celular.

El tercer acelerador es el sedentarismo. El ejercicio físico es uno de los estimuladores más potentes de NAMPT. El entrenamiento aeróbico y de fuerza pueden aumentar los niveles de NAD+ en el músculo esquelético entre un 25% y un 30%, según una revisión publicada en Sports Medicine (2022). Cuando no te mueves, pierdes ese estímulo.

El cuarto acelerador es el estrés oxidativo descontrolado. Aquí es donde entra el concepto que da nombre al Método Redox. El equilibrio redox celular, el balance entre oxidación y reducción, determina directamente cuánto NAD+ está disponible en forma activa y cuánto se ha consumido en reparar daños.

Cuando el estrés oxidativo supera la capacidad antioxidante del organismo, las PARP se activan masivamente para reparar el ADN dañado, consumiendo cantidades enormes de NAD+ en el proceso. Es un mecanismo de supervivencia que, paradójicamente, deja a las células sin recursos para funcionar correctamente después.

Lo que no te cuenta la industria de los suplementos de NAD+

Si has leído artículos sobre NAD+ en Elle, Wired o cualquier revista de bienestar, habrás notado que todos convergen en el mismo punto: toma un suplemento. NMN, NR, niacina en cápsulas, incluso infusiones intravenosas de NAD+ a 300 euros la sesión.

Vamos a ser rigurosos con lo que dice realmente la ciencia, porque hay matices importantes que el marketing suele omitir.

Es cierto que los precursores de NAD+ como el NR (nicotinamida ribósido) y el NMN (nicotinamida mononucleótido) pueden aumentar los niveles de NAD+ en sangre. Un ensayo clínico publicado en The Journal of Gerontology (2023), que revisó 10 estudios en humanos, confirmó que dosis de 300 mg/día de NR producen aumentos modestos del NAD+ sanguíneo en torno al 40-59%. Dosis mucho más altas (1.000-2.000 mg/día) consiguen duplicar los niveles plasmáticos.

Sin embargo, hay tres datos que la industria prefiere no destacar.

El primero: esos mismos estudios que midieron NAD+ en sangre no detectaron aumentos significativos de NAD+ en el músculo esquelético, que es donde más se necesita para la producción de energía y la función metabólica. Subir el NAD+ en sangre y subirlo dentro de las células de los tejidos diana son cosas distintas.

El segundo: un ensayo aleatorizado de 12 semanas con 40 hombres obesos y sedentarios, publicado por Dollerup et al., administró NR a dosis altas (2.000 mg/día). El NAD+ subió en sangre, pero no se observaron mejoras significativas en sensibilidad insulínica, composición corporal ni función mitocondrial.

El tercero: una investigación de 2024 publicada en Nature descubrió que las bacterias intestinales juegan un papel determinante en cómo el cuerpo procesa los suplementos de NAD+ tomados por vía oral. La microbiota degrada una parte significativa del NMN y el NR antes de que puedan ser absorbidos. Esto significa que el estado de tu intestino condiciona directamente la eficacia de cualquier suplemento de NAD+, algo que nadie menciona en los artículos de moda.

¿Significan estos datos que los suplementos no sirven para nada? No necesariamente. Pero sí significan que tomar una cápsula sin abordar los factores que están drenando tu NAD+ inflamación, dieta inadecuada, sedentarismo, estrés oxidativo, disbiosis intestinal, es como echar agua en un cubo agujereado.

Y aquí es exactamente donde cambia la conversación.

El Método Redox: por qué la nutrición es la vía más eficaz para optimizar tu NAD+

El nombre “Método Redox” no es casual. Hace referencia al equilibrio redox celular, que es precisamente el sistema bioquímico en el que el NAD+ ocupa una posición central.

Cuando hablamos del ratio NAD+/NADH, estamos hablando literalmente del estado redox de tus células. NAD+ es la forma oxidada (activa, disponible para reacciones); NADH es la forma reducida (ya utilizada, pendiente de ser reciclada). Mantener un ratio NAD+/NADH óptimo es el objetivo central de cualquier estrategia que pretenda mejorar la función mitocondrial, la activación de sirtuinas y la capacidad de reparación celular.

En nuestra clínica de nutrición en Zaragoza, llevamos más de 20 años trabajando con pacientes cuyo denominador común es que los abordajes convencionales no les han funcionado. Personas con sobrepeso resistente, fibromialgia, fatiga crónica, resistencia a la insulina, enfermedades autoinmunes. Lo que hemos aprendido, caso tras caso, es que la recuperación real siempre pasa por restaurar la capacidad metabólica de las células. Y esa capacidad depende, en gran medida, del NAD+.

El Método Redox optimiza el NAD+ de forma endógena, es decir, estimulando la propia maquinaria de tu cuerpo a través de cuatro mecanismos que actúan simultáneamente.

1. Aporte estratégico de precursores a través de alimentos reales

Tu cuerpo fabrica NAD+ a partir de tres precursores principales: la niacina (vitamina B3), la nicotinamida y el triptófano. Los tres se obtienen de la alimentación.

La niacina se encuentra en concentraciones elevadas en pavo, pollo, atún, salmón, hígado, cacahuetes, champiñones y levadura nutricional. El triptófano, aminoácido esencial que alimenta la ruta de novo de síntesis de NAD+ (llamada vía de la quinurenina), abunda en huevos, pescado azul, lácteos fermentados y legumbres.

Pero aquí viene lo que casi ningún artículo menciona: la eficiencia con la que tu cuerpo convierte estos precursores en NAD+ depende del contexto metabólico. Si hay inflamación elevada, la vía del triptófano se desvía hacia la producción de quinureninas proinflamatorias en lugar de generar NAD+. Si el ratio NAD+/NADH ya está desequilibrado por una dieta hipercalórica, aportar más precursores sin corregir el desequilibrio de base es poco eficaz.

Por eso el Método Redox no se limita a “incluir alimentos ricos en vitamina B3”. Diseña una estructura nutricional completa donde los precursores se aportan en el momento adecuado, en combinación con cofactores que maximizan su conversión (magnesio, zinc, hierro) y en un contexto calórico y macronutricional que favorece el reciclaje eficiente del NAD+.

2. Reducción de la inflamación que devora tu NAD+

Si la enzima CD38 es la principal responsable de la destrucción de NAD+ con la edad, la estrategia lógica es reducir los estímulos que la sobreactivan. Y el principal estímulo es la inflamación crónica.

El Método Redox aborda la inflamación desde tres frentes simultáneos. El primero es la selección de alimentos con capacidad antiinflamatoria demostrada: ácidos grasos omega-3 de fuentes marinas (salmón salvaje, sardinas, caballa), polifenoles como la quercetina (abundante en cebolla morada y manzana), la apigenina (presente en perejil y apio) y el resveratrol (uvas tintas y frutos rojos). Estos compuestos no solo reducen la inflamación general, sino que se ha demostrado que algunos de ellos, como la apigenina, inhiben directamente la actividad de CD38, protegiendo el NAD+ disponible.

El segundo frente es la eliminación de alimentos proinflamatorios que en cada paciente concreto están generando una respuesta inmunitaria. Esto varía de una persona a otra: lo que inflama a un paciente puede ser perfectamente tolerado por otro. La personalización no es un lujo, es una necesidad biológica.

El tercer frente es la restauración de la barrera intestinal. Un intestino permeable deja pasar endotoxinas bacterianas (LPS) al torrente sanguíneo, activando una cascada inflamatoria que sobreestimula CD38 y consume NAD+ a un ritmo insostenible.

3. Soporte antioxidante para proteger las reservas de NAD+

Recuerda: cuando el daño oxidativo supera la capacidad de defensa del organismo, las PARP consumen cantidades masivas de NAD+ para reparar el ADN. Reducir el estrés oxidativo es, por tanto, una estrategia directa de preservación de NAD+.

El Método Redox refuerza los sistemas antioxidantes endógenos, glutatión, superóxido dismutasa, catalasa, a través de alimentos ricos en selenio (nueces de Brasil, sardinas), zinc (semillas de calabaza, ostras), vitamina C (pimiento rojo, kiwi, perejil), vitamina E (aceite de oliva virgen extra, almendras) y precursores de glutatión como los encontrados en el brócoli, la coliflor y los crucíferos en general.

Al reducir la carga oxidativa, se reduce la activación de PARP, se preserva el NAD+ existente y se libera esa molécula para las funciones que realmente importan: producción de energía, activación de sirtuinas y reparación programada del ADN.

4. Optimización del ratio NAD+/NADH mediante estructura nutricional

Este es el mecanismo más sofisticado y el que diferencia al Método Redox de cualquier otra estrategia nutricional convencional.

La ciencia ha demostrado que las dietas hipercalóricas, especialmente las ricas en azúcares y grasas de baja calidad, reducen el ratio NAD+/NADH al sobrecargar la cadena de transporte de electrones mitocondrial. A la inversa, la restricción calórica moderada y el ayuno intermitente aumentan el ratio NAD+/NADH al activar NAMPT y AMPK (la proteína quinasa activada por AMP, un sensor energético celular).

El Método Redox no impone restricción calórica drástica ni ayunos prolongados, porque en pacientes con patologías complejas esas estrategias pueden ser contraproducentes. Lo que hace es diseñar una estructura nutricional que replica los beneficios metabólicos de la restricción calórica sin sus riesgos: distribución estratégica de macronutrientes a lo largo del día, selección de alimentos con alta densidad nutricional y baja carga glucémica, y timing nutricional adaptado al ritmo circadiano del paciente para sincronizar la activación de NAMPT con los picos naturales de demanda energética.

El resultado es un entorno celular que favorece la forma activa del NAD+ de manera sostenida, no como un pico puntual tras tomar una cápsula, sino como un estado metabólico base.

NAD+, sirtuinas y envejecimiento: lo que dice la ciencia más reciente

Para quienes quieran profundizar en la evidencia, merece la pena detenerse en algunos hallazgos publicados en los últimos dos años.

Un ensayo clínico aleatorizado publicado en npj Aging (2024) demostró que un enfoque sistémico que combinaba precursores de NAD+ con activadores de sirtuinas y compuestos antiinflamatorios produjo no solo aumentos significativos de NAD+ en sangre, sino también un incremento de SIRT1 en células mononucleares de sangre periférica, reducción de citoquinas proinflamatorias (incluyendo interleucina 2) y un cambio en el perfil de glicosilación de la inmunoglobulina G hacia una edad biológica más joven.

Este estudio es especialmente relevante porque demuestra que el contexto importa tanto como el precursor: no basta con aportar materia prima, hay que crear las condiciones para que el NAD+ se traduzca en beneficios celulares reales.

Una revisión exhaustiva publicada en The Journal of Gerontology (2023) concluyó que, si bien los suplementos de NR y NMN elevan el NAD+ sanguíneo, los beneficios funcionales en humanos siguen siendo “modestos” y que las estrategias integradoras que combinan nutrición, ejercicio y gestión del estrés muestran resultados más consistentes.

Un estudio publicado en Brain, Behavior and Immunity demostró que una sola sesión de ejercicio agudo aumenta el metabolismo del NAD+ en células mononucleares de sangre periférica humana, reforzando la idea de que los estímulos endógenos (lo que haces con tu cuerpo) pueden ser tan potentes o más que los exógenos (lo que tomas en pastillas).

La investigación de De Guia et al., publicada en Physiol Rep (2019), demostró que tanto el ejercicio aeróbico como el de resistencia revierten el declive de NAMPT asociado a la edad en el músculo esquelético humano. Y un estudio de Lamb et al. en Aging (2020) confirmó que el entrenamiento de fuerza aumenta las concentraciones de NAD+ y NADH en el músculo, así como la actividad global de sirtuinas, en adultos de mediana edad con sobrepeso y sin entrenamiento previo.

La conclusión que emerge de toda esta evidencia es clara: el NAD+ no es una molécula que se “compra” en una tienda de suplementos. Es un indicador del estado metabólico global de tu organismo. Cuando tu alimentación es adecuada, tu inflamación está controlada, tu intestino funciona, tu estrés oxidativo está compensado y tu cuerpo se mueve regularmente, tus niveles de NAD+ se mantienen. Cuando alguno de esos pilares falla, el NAD+ cae, y ninguna cápsula puede compensar completamente un sistema que está fallando por todos los flancos.

Preguntas frecuentes sobre NAD+

¿Puedo aumentar mi NAD+ solo con la alimentación, sin suplementos?

Sí, y de hecho es la estrategia con mayor respaldo científico a largo plazo. La alimentación proporciona los precursores (niacina, triptófano, nicotinamida), pero sobre todo permite crear el contexto metabólico para que tu cuerpo produzca, recicle y proteja su propio NAD+ de forma eficiente.

Los suplementos pueden aportar un impulso puntual, pero sin corregir la inflamación, la dieta proinflamatoria o la disbiosis intestinal, su eficacia se ve comprometida. El Método Redox trabaja exactamente sobre esos factores.

¿Qué alimentos son más ricos en precursores de NAD+?

Los alimentos con mayor concentración de niacina (vitamina B3) son el pavo, el pollo, el atún, el salmón, los cacahuetes, las setas y la levadura nutricional. Para triptófano: huevos, pescado azul, quesos curados y legumbres. Además, alimentos ricos en polifenoles como la quercetina (cebolla, manzana) y la apigenina (perejil, apio) ayudan a inhibir la CD38, protegiendo el NAD+ existente.

¿A partir de qué edad debería preocuparme por el NAD+?

Los niveles de NAD+ empiezan a descender de forma mensurable a partir de los 35-40 años. Sin embargo, en personas con inflamación crónica, sobrepeso, medicación prolongada o estrés oxidativo elevado, ese declive puede acelerarse independientemente de la edad. En nuestra clínica atendemos pacientes desde los 30 años que ya presentan signos compatibles con déficit funcional de NAD+: fatiga persistente, dificultad para perder peso, recuperación lenta y niebla mental.

¿El ejercicio ayuda a aumentar el NAD+?

Considerablemente. El ejercicio aeróbico y de fuerza aumentan la expresión de NAMPT, la enzima clave para el reciclaje de NAD+. Los estudios muestran incrementos del 25-30% en NAD+ muscular con entrenamiento regular. No hace falta entrenar como un atleta: caminar 30 minutos diarios ya produce beneficios medibles. En el Método Redox, la actividad física se integra como parte del protocolo, adaptada a la capacidad y la condición de cada paciente.

¿El Método Redox es compatible con suplementos de NAD+?

Sí. El Método Redox trabaja exclusivamente con alimentos naturales, sin interferencias con suplementos ni medicación. Si tu médico te ha recomendado NR, NMN u otro precursor, el protocolo nutricional del Método Redox potenciará su eficacia al crear el entorno celular óptimo para que esos precursores se conviertan efectivamente en NAD+ funcional. De hecho, optimizar la microbiota intestinal algo que el Método Redox aborda de forma prioritaria, es fundamental para la correcta absorción y metabolismo de cualquier suplemento oral.

Tus células no necesitan un suplemento caro. Necesitan un entorno que funcione.

Si has llegado hasta aquí, probablemente hayas leído antes artículos sobre NAD+ que terminaban con un enlace a una tienda online de suplementos. Este no es uno de esos artículos.

No tenemos nada en contra de la suplementación responsable y supervisada. Pero después de más de 20 años de experiencia clínica y miles de pacientes tratados, lo que hemos comprobado una y otra vez es que la nutrición clínica bien diseñada puede hacer por tu metabolismo lo que ninguna cápsula consigue por sí sola: restaurar la capacidad de tus células para producir energía, repararse y funcionar como están diseñadas para funcionar.

El NAD+ no es un producto que se compra. Es un indicador de que tu biología está en equilibrio. Y el Método Redox está diseñado exactamente para llevar tu biología a ese punto de equilibrio, utilizando la herramienta más poderosa, más segura y más antigua que existe: la comida.

Si sientes que tu energía no es la de antes, que tu peso no responde a lo que haces, que tu cuerpo no se recupera como debería, o si simplemente quieres envejecer mejor, estamos aquí para ayudarte.

Puedes pedir tu cita llamando al 900 823 935 o escribirnos por WhatsApp al 876 70 93 61. La primera consulta tiene un coste de 49 €. Atendemos de forma presencial en nuestra clínica de Zaragoza (C/ Pablo Casals 16, barrio Actur) y mediante consulta online para toda España.

Porque la ciencia del envejecimiento no está en un frasco. Está en lo que pones en tu plato cada día.


Artículo elaborado por el equipo clínico de DietaryPlus, clínica de nutrición especializada en casos complejos. Más de 150 reseñas en Google, valoración 4.9★. Reconocida como clínica de nutrición más innovadora de España 2025.


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  4. De Guia, R. M., et al. (2019). “Aerobic and resistance exercise training reverses age-dependent decline in NAD+ salvage capacity in human skeletal muscle.” Physiol Rep, 7(8), e14039.
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