Estás haciendo las cosas bien. Sigues tu tratamiento, cuidas lo que comes, intentas moverte más. Y aun así, la báscula sube. La ropa aprieta. Y nadie te da una respuesta que tenga sentido.
Si tomas antidepresivos y has ganado peso sin explicación aparente, lo primero que necesitas saber es esto: no es culpa tuya. No es falta de voluntad. No es que “comas demasiado”. Es un efecto metabólico documentado que la ciencia conoce bien, pero que rara vez se aborda desde la nutrición clínica con la profundidad que merece.
En este artículo vamos a explicarte exactamente por qué ocurre, qué mecanismos están detrás, qué dice la investigación más reciente y, sobre todo, qué se puede hacer desde la nutrición para revertir ese aumento de peso sin comprometer tu salud mental. Porque esa es la clave: no se trata de elegir entre tu bienestar emocional y tu peso. Se trata de entender qué le está pasando a tu metabolismo y actuar en consecuencia.
¿Por qué los antidepresivos provocan aumento de peso?
Cuando un paciente acude a nuestra clínica en Zaragoza contándonos que ha engordado 8, 12 o incluso 20 kilos desde que empezó con su medicación, lo primero que hacemos es desmontar un mito peligroso: no todos los antidepresivos afectan igual al peso, y el mecanismo no es tan simple como “te dan más hambre”.
El consumo de antidepresivos en España ha crecido un 249 % en las últimas dos décadas. Con ese incremento, también ha crecido el número de personas que experimentan un aumento de peso significativo como efecto secundario. Los estudios epidemiológicos sitúan la frecuencia de este efecto entre el 20 % y el 65 % de los pacientes, dependiendo del tipo de fármaco y la duración del tratamiento.
Pero ¿por qué ocurre exactamente? La respuesta no es única, y ahí está precisamente el problema de los abordajes simplistas.
Los antidepresivos actúan sobre neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, los mismos que regulan el estado de ánimo, pero también el apetito, la saciedad y el metabolismo energético.
Cuando se modifica artificialmente la actividad de estos neurotransmisores, se producen efectos en cascada que van mucho más allá del cerebro. La serotonina, por ejemplo, no solo influye en cómo te sientes: también regula la motilidad intestinal, la señalización de insulina y los mecanismos de almacenamiento de grasa.
Además, muchos pacientes con depresión experimentan una reducción del apetito durante la fase aguda de la enfermedad. Cuando el antidepresivo empieza a funcionar y el estado de ánimo mejora, el apetito se restaura, a veces con creces.
No es que el fármaco “engorde” directamente en todos los casos, sino que reactiva un sistema que estaba suprimido. Sin embargo, en otros pacientes el mecanismo es puramente farmacológico: el medicamento altera directamente la respuesta insulínica, la termogénesis o el almacenamiento de tejido graso.
Qué antidepresivos engordan más según la ciencia
No todos los psicofármacos tienen el mismo impacto. Y conocer estas diferencias es fundamental para entender tu caso particular y trabajar sobre él con precisión.
Un estudio de la Universidad de Harvard, publicado en Annals of Internal Medicine y basado en los datos de 183.118 adultos nuevos usuarios de antidepresivos, analizó los efectos de ocho de los fármacos más prescritos sobre el peso corporal. Los resultados son reveladores.
El escitalopram, la paroxetina y la duloxetina mostraron una probabilidad un 15 % superior de provocar una ganancia de peso significativa (definida como un aumento del 5 % o más del peso corporal) en comparación con la sertralina, que se utilizó como referencia por ser uno de los ISRS con menor impacto ponderal.
El bupropión, por su parte, mostró un 15 % menos de probabilidades de provocar ganancia de peso, lo que lo convierte en una de las opciones más neutras desde el punto de vista metabólico.
Los antidepresivos tricíclicos como la amitriptilina representan el escenario más complejo. La evidencia indica que hasta un 40 % de los pacientes que los toman experimentan aumento de peso, con ganancias que pueden oscilar entre 3 y 16 kilogramos en un periodo de seis meses.
La amitriptilina actúa sobre múltiples receptores, incluidos los histamínicos H1, que están directamente implicados en la regulación del apetito y el almacenamiento energético.
Los antipsicóticos atípicos como la olanzapina, la quetiapina y la clozapina, que en ocasiones se prescriben como coadyuvantes en el tratamiento de la depresión o la ansiedad, se encuentran entre los fármacos con mayor impacto metabólico.
No es infrecuente ver pacientes que han ganado 20 kilos o más en pocos meses con estos tratamientos.
Lo que resulta más preocupante no es solo la ganancia de peso en sí, sino sus consecuencias secundarias. Un incremento del 15 % en la incidencia de diabetes tipo 2 se ha documentado en personas que toman antidepresivos, comparado con quienes no los toman.
El aumento de peso metabólico no es un problema estético: es un factor de riesgo cardiovascular, metabólico y articular que empeora directamente la calidad de vida del paciente.
El círculo que nadie rompe: engordar, sentirse peor, necesitar más medicación
Aquí es donde el problema se convierte en una trampa. Y donde la mayoría de los profesionales sanitarios fallan, no por incompetencia, sino por falta de un enfoque integral.
El paciente toma antidepresivos porque sufre. El antidepresivo funciona y el estado de ánimo mejora. Pero el peso sube. Esa ganancia de peso provoca frustración, pérdida de autoestima y, en muchos casos, desmotivación para seguir con el tratamiento. Algunos pacientes abandonan la medicación por su cuenta, con los riesgos que eso conlleva.
Otros la mantienen, pero entran en un estado de resignación:
“Es lo que hay”, “Es el precio de estar bien de la cabeza”.
Ninguna de las dos opciones es aceptable.
La psiquiatría y la medicina general tienden a abordar el peso como un daño colateral tolerable. “Come menos, muévete más” es la respuesta estándar. Pero cuando un paciente tiene alterada su señalización de insulina, su termogénesis adaptativa y su microbiota intestinal por efecto de la medicación, “comer menos” no funciona. No es una cuestión de calorías: es una cuestión de bioquímica.
Y es exactamente ahí donde entra el abordaje nutricional especializado. No como complemento decorativo, sino como herramienta clínica imprescindible.
Qué le ocurre realmente a tu metabolismo cuando tomas antidepresivos
Para poder actuar con eficacia, primero hay que entender los mecanismos concretos que están operando. En nuestra experiencia clínica de más de 20 años tratando casos complejos en DietaryPlus, hemos identificado que el aumento de peso por psicofármacos no responde a una sola causa, sino a la convergencia de varios factores metabólicos que se retroalimentan entre sí.
El primer mecanismo es la alteración de la señalización de la insulina. Varios antidepresivos, especialmente los tricíclicos y algunos ISRS, modifican la sensibilidad celular a la insulina. Esto significa que tu cuerpo necesita producir más insulina para procesar la misma cantidad de glucosa.
La hiperinsulinemia resultante favorece el almacenamiento de grasa, especialmente en la zona abdominal, y dificulta enormemente la movilización de esas reservas energéticas. Es el motivo por el que muchos pacientes nos dicen: “No como más que antes, pero engordo”.
El segundo mecanismo es la inflamación sistémica de bajo grado. La depresión en sí misma ya cursa con marcadores inflamatorios elevados. Algunos antidepresivos pueden agravar esta situación al alterar la microbiota intestinal, que es el principal regulador del sistema inmunitario. Cuando la barrera intestinal se compromete, sustancias proinflamatorias acceden al torrente sanguíneo y generan una respuesta inflamatoria crónica que interfiere con el metabolismo lipídico y glucídico.
El tercer mecanismo es la alteración de la termogénesis adaptativa. Tu cuerpo tiene la capacidad de “quemar” energía en forma de calor a través del tejido adiposo pardo y la actividad mitocondrial. Ciertos psicofármacos reducen esta capacidad termogénica, lo que significa que tu gasto energético en reposo disminuye sin que hayas cambiado nada en tu estilo de vida. Estás quemando menos sin saberlo.
El cuarto mecanismo, y posiblemente el más infravalorado, es el estrés oxidativo celular. La medicación psiquiátrica genera radicales libres como subproducto de su metabolismo hepático. Cuando la capacidad antioxidante del organismo no es suficiente para neutralizarlos, se produce un daño oxidativo que afecta directamente a las mitocondrias, las centrales energéticas de tus células. Mitocondrias dañadas significan menos energía disponible, más fatiga y mayor tendencia al almacenamiento de grasa.
Estos cuatro mecanismos no operan de forma aislada: se potencian mutuamente. Por eso las dietas genéricas no funcionan, por eso “comer menos” no basta, y por eso es necesario un abordaje que actúe simultáneamente sobre todos ellos.
Cómo aborda el Método Redox el aumento de peso por antidepresivos
El Método Redox fue desarrollado precisamente para dar respuesta a situaciones donde la nutrición convencional se queda corta. Su nombre hace referencia al equilibrio redox celular, es decir, el balance entre oxidación y reducción que determina la salud de tus células, tu capacidad de producir energía y tu eficiencia metabólica.
Cuando un paciente que toma antidepresivos llega a nuestra clínica, lo primero que hacemos es una evaluación exhaustiva que va mucho más allá de pesar y medir. Necesitamos entender qué fármaco toma, desde cuándo, a qué dosis, qué otros medicamentos combina, cómo es su patrón de sueño, su nivel de estrés, su función digestiva, su historial de peso y, por supuesto, su composición corporal real (no solo el número de la báscula, sino la proporción de grasa, músculo, agua e inflamación).
A partir de ahí, el protocolo se estructura en varias fases que trabajan de forma simultánea sobre los mecanismos que hemos descrito.
La primera línea de actuación es la restauración de la sensibilidad insulínica. Mediante una selección específica de alimentos con bajo índice glucémico, combinados en proporciones calculadas para modular la respuesta insulínica postprandial, conseguimos reducir progresivamente la hiperinsulinemia.
No se trata de eliminar carbohidratos, sino de elegir los correctos y combinarlos estratégicamente con proteínas y grasas de calidad. El timing nutricional, es decir, cuándo comes cada tipo de alimento, es tan importante como qué comes.
La segunda línea actúa sobre la inflamación. Seleccionamos alimentos con capacidad antiinflamatoria demostrada, como ácidos grasos omega-3 de fuentes marinas, polifenoles presentes en determinadas frutas y verduras, especias como la cúrcuma en combinación con pimienta negra para maximizar su biodisponibilidad, mientras retiramos de la dieta aquellos alimentos que en ese paciente concreto están generando respuesta inflamatoria.
Esto último es clave: no existe una lista universal de “alimentos inflamatorios”. Lo que inflama a un paciente puede ser perfectamente tolerado por otro. El Método Redox trabaja de forma completamente personalizada.
La tercera línea se centra en el soporte antioxidante y mitocondrial. A través de la alimentación, reforzamos los sistemas antioxidantes endógenos del paciente: el glutatión, la superóxido dismutasa y la catalasa. Alimentos ricos en selenio, zinc, vitaminas C y E, y precursores de glutatión como el ácido alfa-lipoico, se incorporan de forma estratégica para contrarrestar el daño oxidativo generado por la medicación y restaurar la función mitocondrial.
Cuando tus mitocondrias funcionan mejor, tu gasto energético se normaliza y la pérdida de grasa se desbloquea.
La cuarta línea aborda la microbiota intestinal, que es el eslabón que conecta todo lo anterior. Una microbiota desequilibrada perpetúa la inflamación, compromete la absorción de nutrientes, altera la señalización hormonal y puede incluso modificar la eficacia de la propia medicación psiquiátrica.
Mediante la introducción progresiva de alimentos fermentados, fibras prebióticas seleccionadas y la retirada temporal de componentes que alimentan las cepas patógenas, restauramos un ecosistema intestinal que favorece la pérdida de peso en lugar de obstaculizarla.
Todo esto se hace exclusivamente con alimentos naturales. Sin complementos, sin suplementos, sin polvos ni cápsulas. Solo comida real, combinada con el conocimiento clínico necesario para convertirla en una herramienta terapéutica de primer nivel.
Lo que no debes hacer si quieres perder peso tomando antidepresivos
Tan importante como saber qué hacer es saber qué evitar, porque hay errores comunes que no solo no ayudan, sino que empeoran la situación.
El primer error es hacer una dieta hipocalórica agresiva.
Cuando reduces drásticamente las calorías, tu cuerpo interpreta que hay escasez y activa mecanismos de ahorro energético: baja la termogénesis, aumenta la producción de cortisol (que favorece el almacenamiento abdominal de grasa) y se produce una pérdida de masa muscular que a medio plazo hace que recuperes el peso perdido y más. Si a esto le sumas el efecto de la medicación sobre el metabolismo, la ecuación es desastrosa.
Las dietas de 1.200 calorías para pacientes medicados son, en la mayoría de los casos, una receta para el fracaso.
El segundo error es eliminar grupos de alimentos sin criterio clínico. Retirar el gluten, los lácteos, las legumbres o los cereales “porque lo leí en internet” no tiene ninguna base cuando se hace de forma indiscriminada.
En algunos pacientes puede ser necesario restringir temporalmente ciertos alimentos, pero esa decisión debe basarse en una evaluación individualizada, no en modas nutricionales. Las restricciones innecesarias generan carencias, ansiedad alimentaria y, paradójicamente, peores resultados metabólicos.
El tercer error es recurrir a “quemagrasas”, suplementos o productos milagro. Muchos de estos productos contienen estimulantes que pueden interactuar peligrosamente con la medicación psiquiátrica.
La cafeína en altas dosis, la sinefrina, el té verde concentrado o ciertos extractos herbales pueden alterar la farmacocinética de los antidepresivos, reducir su eficacia o provocar efectos secundarios graves. Nunca combines suplementos por tu cuenta si tomas medicación psiquiátrica.
El cuarto error, y quizá el más grave, es dejar la medicación por tu cuenta para intentar perder peso. Los antidepresivos no deben retirarse sin supervisión psiquiátrica. La interrupción brusca puede provocar síndrome de discontinuación, recaídas depresivas graves y un efecto rebote que empeora tanto el estado de ánimo como el peso.
Si tu medicación te está provocando un aumento de peso importante, la solución no es dejarla, sino abordar el problema metabólico desde la nutrición mientras tu psiquiatra valora posibles ajustes farmacológicos.
Casos reales: ¿qué resultados se pueden esperar?
En DietaryPlus llevamos más de 20 años tratando pacientes con sobrepeso asociado a medicación psiquiátrica. Es una de las consultas más frecuentes en nuestra clínica, y también una de las que más satisfacción genera, porque cuando estos pacientes ven que por fin pierden peso sin dejar su tratamiento, el impacto en su calidad de vida es enorme.
Los resultados que observamos de forma consistente en pacientes que siguen el protocolo Método Redox adaptado a medicación psiquiátrica incluyen una pérdida de grasa progresiva y sostenida desde las primeras semanas, con una media que varía según el caso pero que habitualmente se sitúa entre 4 y 8 kilos en los primeros dos meses, sin pérdida de masa muscular y sin pasar hambre.
Además de la pérdida de peso, los pacientes reportan mejoras significativas en otros parámetros: reducción de la hinchazón abdominal y la retención de líquidos, mejor calidad del sueño, más energía durante el día, mejora de los marcadores analíticos (glucosa, insulina, perfil lipídico, marcadores inflamatorios) y, en muchos casos, una estabilización anímica que complementa el efecto de la propia medicación.
Esto último es especialmente relevante: cuando mejoras la nutrición de un paciente con depresión, no solo le ayudas con el peso. La serotonina se produce en un 90 % en el intestino. Si tu intestino funciona mejor, tu producción de serotonina mejora. Si reduces la inflamación sistémica, los síntomas depresivos se atenúan. La nutrición y la salud mental están conectadas a un nivel mucho más profundo de lo que la medicina convencional reconoce.
Es importante ser transparentes: no todos los pacientes responden igual ni al mismo ritmo. El tipo de fármaco, la dosis, el tiempo que llevan tomándolo, la presencia de otras patologías y el grado de compromiso con el tratamiento nutricional influyen en los resultados. Pero en nuestra experiencia, la inmensa mayoría de los pacientes que siguen el protocolo de forma rigurosa experimentan una mejora significativa tanto en composición corporal como en bienestar general.
Preguntas frecuentes sobre antidepresivos y peso
¿Puedo adelgazar sin dejar los antidepresivos?
Sí, absolutamente. De hecho, esa es exactamente la premisa con la que trabajamos. El objetivo nunca es sustituir ni retirar la medicación, sino abordar los mecanismos metabólicos que están provocando la ganancia de peso. Con un abordaje nutricional especializado como el Método Redox, es posible perder grasa de forma progresiva y sostenida mientras se mantiene el tratamiento psiquiátrico prescrito por tu médico.
¿Cuánto tiempo tarda en notarse la pérdida de peso?
La mayoría de nuestros pacientes empiezan a notar cambios durante las dos primeras semanas: reducción de hinchazón, mejor digestión y más energía. La pérdida de grasa medible en báscula suele ser evidente a partir de la tercera o cuarta semana. Los resultados más significativos se consolidan entre el segundo y el cuarto mes de tratamiento.
¿El Método Redox es compatible con todos los antidepresivos?
Sí. El Método Redox trabaja exclusivamente con alimentos naturales, sin suplementos ni productos que puedan interferir con la medicación. No obstante, realizamos una evaluación detallada del tratamiento farmacológico de cada paciente para adaptar las pautas nutricionales a su situación específica. En caso necesario, coordinamos con el psiquiatra para un abordaje verdaderamente integral.
¿Necesito hacer ejercicio intenso para perder peso?
No. Aunque la actividad física siempre es recomendable, entendemos que muchos pacientes con depresión o ansiedad tienen dificultades para mantener una rutina de ejercicio exigente. El Método Redox está diseñado para producir resultados significativos desde la alimentación, sin depender del ejercicio como variable principal. Cuando el paciente se encuentra mejor y con más energía, la actividad física se incorpora de forma progresiva y adaptada.
¿Ofrecéis consulta online para pacientes de fuera de Zaragoza?
Sí. Aunque nuestra clínica está en Zaragoza (C/ Pablo Casals 16, barrio Actur), atendemos pacientes de toda España mediante consulta online con el mismo nivel de personalización y seguimiento que la consulta presencial. Muchos de nuestros pacientes con medicación psiquiátrica nos consultan desde otras ciudades precisamente porque no encuentran este tipo de abordaje especializado en su zona.
Tu peso no define tu tratamiento, pero merece atención profesional
Si has llegado hasta aquí, probablemente llevas tiempo buscando respuestas. Quizá tu médico te ha dicho que el aumento de peso es “normal” con tu medicación. Quizá has probado dietas que no han funcionado. Quizá has llegado a creer que no hay solución.
La hay.
El aumento de peso por antidepresivos es un problema metabólico real, documentado y tratable. No es una condena permanente y no requiere que elijas entre tu salud mental y tu peso. Lo que requiere es un profesional que entienda la complejidad de lo que está ocurriendo en tu organismo y sepa actuar sobre ello con precisión.
En DietaryPlus llevamos más de dos décadas ayudando a personas en situaciones exactamente como la tuya. Nuestro equipo de nutricionistas colegiados, formados en el Método Redox, trabaja cada día con pacientes que toman medicación psiquiátrica y necesitan recuperar el control sobre su cuerpo sin comprometer su bienestar emocional.
Con más de 150 reseñas en Google y una valoración de 4.9 estrellas, nuestros resultados hablan por sí solos. Pero lo que más nos importa no son las estrellas: es que cada paciente que entra por nuestra puerta (o se conecta a una videollamada) sepa que su problema tiene solución y que no va a recibir una dieta genérica, sino un plan terapéutico diseñado exclusivamente para él.
Si quieres dar el primer paso, puedes pedir tu cita llamando al 900 823 935 o escribirnos por WhatsApp al 876 70 93 61. La primera consulta tiene un coste de 49€ y, si no te convence lo que te proponemos, no tienes ningún compromiso.
Porque esos kilos no son tuyos. Y mereces que alguien te ayude a devolverlos.
Artículo elaborado por el equipo clínico de DietaryPlus, clínica de nutrición especializada en casos complejos. C/ Pablo Casals 16, Actur, Zaragoza. Consultas presenciales y online para toda España.
Referencias científicas
- Petimar, J. et al. (2024). “Antidepressant Use and Weight Gain: A Comprehensive Analysis of 183,118 Adults.” Annals of Internal Medicine. Harvard T.H. Chan School of Public Health.
- Serretti, A., & Mandelli, L. (2010). “Antidepressants and body weight: a comprehensive review and meta-analysis.” The Journal of Clinical Psychiatry, 71(10), 1259-1272.
- Gafoor, R., Booth, H. P., & Gulliford, M. C. (2018). “Antidepressant utilisation and incidence of weight gain during 10 years’ follow-up: population based cohort study.” BMJ, 361, k1951.
- Blumenthal, S. R. et al. (2014). “An electronic health records study of long-term weight gain following antidepressant use.” JAMA Psychiatry, 71(8), 889-896.
- Clarke, G. et al. (2014). “Minireview: Gut microbiota: the neglected endocrine organ.” Molecular Endocrinology, 28(8), 1221-1238.
- Yano, J. M. et al. (2015). “Indigenous bacteria from the gut microbiota regulate host serotonin biosynthesis.” Cell, 161(2), 264-276.