Clínica especializada en SIBO en Zaragoza - DietaryPlus

Tratamiento del SIBO en Zaragoza: diagnóstico, causas y abordaje nutricional

Llevas meses con el vientre hinchado después de comer. Tienes gases que no puedes explicar, el tránsito se te descontrola sin patrón y te han dicho que es colon irritable o que es estrés. Has quitado alimentos, has probado dietas y no ha servido de mucho.

Puede que nadie haya mirado en el sitio correcto. El SIBO es un sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado, y las pruebas digestivas habituales no lo detectan. En DietaryPlus lo abordamos con el Método Redox, nuestro protocolo de nutrición clínica: primero confirmamos qué está ocurriendo con una prueba de aliento, y después trabajamos sobre lo que ha permitido que ocurra. Esa segunda parte es la que decide si el problema vuelve o no.

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Qué es el SIBO: sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado y su relación con el colon irritable

Tu aparato digestivo tiene dos zonas con funciones muy distintas. El intestino delgado es un pasillo: mide entre seis y ocho metros, la comida lo atraviesa deprisa y ahí es donde absorbes los nutrientes. El colon es la sala de fermentación: ahí sí viven billones de bacterias, y su trabajo consiste precisamente en fermentar lo que llega sin digerir.

El SIBO ocurre cuando bacterias que deberían quedarse en el colon colonizan el pasillo. Empiezan a fermentar la comida antes de que puedas absorberla, y esa fermentación produce gas. De ahí la hinchazón.

Una imagen que suele ayudar: es como si la basura empezara a descomponerse en el salón en lugar de en el cubo. El proceso no es anormal en sí mismo, lo anormal es el sitio donde ocurre.

Esto explica algo que desconcierta a mucha gente. Si te hinchas justo después de comer, no puede ser una fermentación en el colon, porque la comida tarda horas en llegar hasta allí. Si la reacción llega en veinte o treinta minutos, la fermentación está sucediendo mucho más arriba de lo que debería.

La conexión con el colon irritable es directa. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2020 en el American Journal of Gastroenterology encontró que la prevalencia de SIBO es significativamente mayor en personas con síndrome del intestino irritable que en población sana. Es decir: una parte de los diagnósticos de colon irritable que no mejoran con nada podrían tener detrás un sobrecrecimiento que nunca se buscó.

También se describe con más frecuencia en personas con hipotiroidismo, donde el tránsito se enlentece, y aparece en la literatura asociado a la fibromialgia y a la enfermedad celíaca con síntomas persistentes. Si quieres entender cómo se conecta todo esto, hablamos de ello en la guía de microbiota intestinal de DietaryPlus.

Síntomas del SIBO según el gas que producen las bacterias: hidrógeno, metano y sulfuro

No todas las bacterias fermentan igual, y el gas que producen cambia los síntomas. Esto importa mucho más de lo que parece, porque explica por qué dos personas con el mismo diagnóstico tienen problemas opuestos.

Cuando predomina el hidrógeno, el cuadro tiende a la diarrea, la hinchazón aparece rápido tras las comidas y las heces son sueltas o urgentes.

Cuando predomina el metano, ocurre lo contrario. El metano no lo producen bacterias sino arqueas, principalmente Methanobrevibacter smithii, y tiene un efecto concreto sobre el intestino: lo frena. Un trabajo clásico de Pimentel y su equipo demostró que el metano enlentece el tránsito intestinal. Por eso este perfil, que hoy se denomina IMO (sobrecrecimiento de metanógenos), cursa con estreñimiento, y varios estudios han observado que a más metano en el aliento, más severo el estreñimiento.

El tercer perfil es el sulfuro de hidrógeno, menos estudiado y peor detectado por las pruebas convencionales. Se asocia a diarrea y a un olor especialmente desagradable de los gases.

Junto a lo digestivo aparecen con frecuencia síntomas que la gente no relaciona con el intestino: fatiga que no mejora durmiendo, niebla mental, dolores articulares o brotes en la piel. La inflamación de bajo grado que acompaña al cuadro es parte de la explicación, y es un terreno que trabajamos a fondo en la dieta antiinflamatoria.

Un matiz honesto, porque circula mucha información imprecisa: los déficits de vitamina B12, hierro o vitamina D no son tan frecuentes en el SIBO como suele decirse. La guía clínica de la American College of Gastroenterology señala que aparecen sobre todo cuando existe una alteración estructural del intestino, no en el sobrecrecimiento común. Los valoramos cuando el caso lo pide, no por sistema.

Diagnóstico del SIBO: test de aliento de hidrógeno y metano frente a endoscopia y analíticas

La primera pregunta que nos hace casi todo el mundo es por qué la gastroscopia y la colonoscopia no encontraron nada.

La respuesta es geográfica. La gastroscopia llega hasta el principio del intestino delgado. La colonoscopia entra por el otro extremo y recorre el colon. Entre las dos queda un tramo de seis a ocho metros que ninguna de las dos explora. Es exactamente donde vive el SIBO.

Cómo funciona el test de aliento. Bebes una solución con un azúcar fermentable y a partir de ahí soplas en un dispositivo cada quince o veinte minutos durante unas tres horas. Si hay bacterias donde no debe haberlas, fermentan ese azúcar antes de tiempo, producen gas, el gas pasa a la sangre a través de la pared intestinal, llega a los pulmones y lo exhalas. Estás midiendo, literalmente, lo que fermenta dentro de ti.

Los umbrales no son improvisados. El Consenso Norteamericano publicado en 2017 estableció los criterios que se usan hoy: una subida de hidrógeno de al menos 20 partes por millón sobre el valor basal dentro de los primeros 90 minutos se considera positiva, y un valor de metano igual o superior a 10 partes por millón se considera positivo para metano en cualquier momento de la prueba.

La preparación condiciona el resultado más que ninguna otra cosa. Requiere una dieta preparatoria el día anterior y ayuno previo. Un test mal preparado da falsos positivos, y un falso positivo lleva a meses de dieta restrictiva innecesaria.

Las alternativas y sus límites. El aspirado del intestino delgado por endoscopia obtiene una muestra directa para cultivo. Es el método que históricamente se ha considerado de referencia, pero es invasivo, requiere sedación, no está estandarizado y también da falsos negativos, porque solo toma muestra de un punto concreto. Las analíticas de sangre no diagnostican SIBO: miden consecuencias, no el sobrecrecimiento.

Y los test caseros con fibra prebiótica, esos de "toma inulina y mira si te hinchas", son una señal de alerta razonable para venir a consulta, pero no son un diagnóstico. Sirven para sospechar, no para concluir. Desmontamos este y otros malentendidos en mitos y verdades sobre el SIBO.

Estudio Clínico SIBO en Zaragoza: prueba de aliento en clínica e informe interpretado

Nuestro Estudio Clínico SIBO reúne en un solo servicio lo que normalmente está repartido entre tres sitios distintos.

Empieza con una consulta clínica en la que revisamos síntomas, historial, medicación y hábitos. No pedimos la prueba a ciegas: primero hay que saber si tiene sentido pedirla.

Después realizamos la prueba de aliento de hidrógeno y metano en nuestra clínica de Zaragoza, con una duración aproximada de tres horas. No te mandamos a un laboratorio externo ni a hacerla en casa con un kit.

Las muestras se analizan en laboratorio especializado y el resultado no se te entrega como una hoja de números. Recibes un informe interpretado por nuestro equipo, con una conclusión clara: positivo o negativo, y de qué tipo. Saber si tu perfil es de hidrógeno o de metano cambia por completo el plan que viene después.

El estudio es presencial, porque la prueba de aliento exige estar en clínica. Estamos en Actur, en la calle Pablo Casals 16, y también atendemos a quien viene desde el centro de Zaragoza.

Paso 1 · Puerta de entrada

Primera consulta de valoración

49 €

El primer paso. Valoramos tu caso antes de cualquier prueba.

  • Valoración clínica completa
  • Análisis de síntomas e historial médico
  • Primera orientación sobre tu caso
  • Recomendación del siguiente paso a seguir

La valoración de 49 € es el punto de partida: nos permite entender tu caso y confirmar si el Estudio Clínico de SIBO es el siguiente paso adecuado para ti. No hay paquetes obligatorios; avanzas según tu evolución y necesidades.

Tratamiento nutricional del SIBO con el Método Redox: fases, dieta y motilidad

Aquí conviene ser claro sobre quién hace qué.

Las guías clínicas recomiendan antibióticos para erradicar el sobrecrecimiento, y esa decisión es de tu médico. Nosotros no la sustituimos ni la contradecimos: coordinamos con ella. Lo que aporta la nutrición clínica es otra cosa, y es la parte que casi siempre falta.

Porque el problema del SIBO no es tanto eliminarlo como que no vuelva. Y ahí la alimentación y la motilidad son determinantes.

Primero, retirar el combustible. La fermentación necesita sustrato. Reducir de forma temporal los carbohidratos fermentables baja la producción de gas y calma los síntomas mientras se trabaja el resto. Un apunte importante: la guía de la ACG recomienda evitar los prebióticos durante el manejo del SIBO, justo lo contrario de lo que mucha gente hace por su cuenta pensando que ayuda a la flora.

Esta fase es una herramienta, no un destino. Una dieta restrictiva mantenida durante meses empobrece la microbiota y crea un problema nuevo. En el Método Redox la usamos con fecha de caducidad desde el primer día.

Segundo, recuperar el barrendero. Entre comidas, cuando el estómago está vacío, el intestino activa un mecanismo llamado complejo motor migratorio. Son ondas de contracción que barren hacia abajo lo que queda dentro, incluidas las bacterias. Se describió en los años setenta y es la limpieza natural del sistema.

Tiene una condición: solo se activa en ayunas. Si picoteas cada hora, el barrendero no sale nunca. Por eso trabajamos el espaciado entre comidas, de cuatro a cinco horas, y un ayuno nocturno de al menos doce. Para muchas personas este cambio, que no cuesta dinero ni requiere ningún producto, es el que más mueve la aguja.

Tercero, reconstruir. Una vez baja el sobrecrecimiento, el objetivo se invierte: hay que reintroducir fibra fermentable de forma progresiva y controlada. Es la fase más delicada y la que peor tolera las prisas. Ir demasiado rápido reactiva los síntomas y hace pensar que el tratamiento ha fallado cuando lo que ha fallado es el ritmo.

Trabajamos también los polifenoles, que están en cosas tan cotidianas como el aceite de oliva virgen extra, los frutos rojos o el cacao puro, y que alimentan a las bacterias que sí quieres tener.

En DietaryPlus no vendemos suplementos ni construimos el protocolo alrededor de ellos. El Método Redox trabaja con alimentos, con ritmos y con la causa de fondo. Puedes ver cómo se articula todo en la página del Método Redox y en los casos documentados que publicamos en dietaryplus.com/casos-clinicos/.

Por qué vuelve el SIBO: motilidad, acidez gástrica, uso crónico de omeprazol y otras causas

Esta es la parte que decide el resultado a largo plazo, y la que más se omite.

Si tratas el sobrecrecimiento pero no tocas lo que lo permitió, vuelve. Es como achicar agua sin buscar la vía de agua.

La motilidad lenta es la causa más frecuente. Si el barrendero no funciona, las bacterias se instalan otra vez. Puede deberse a una gastroenteritis previa, a cirugía abdominal, a diabetes de larga evolución o a hipotiroidismo, que enlentece el tránsito de forma característica. Lo desarrollamos en hipotiroidismo y peso.

La acidez gástrica baja es la segunda. El ácido del estómago no está solo para digerir: es una barrera. Esteriliza buena parte de lo que tragas antes de que llegue al intestino. Si baja, pasan más bacterias. El uso crónico de inhibidores de la bomba de protones, el omeprazol y sus parientes, se ha identificado como factor de riesgo independiente para el sobrecrecimiento bacteriano y fúngico. Esto no significa que debas dejarlo. Significa que hay que revisarlo con tu médico, nunca por tu cuenta.

El estrés sostenido actúa sobre la motilidad a través del eje intestino-cerebro. No es un factor menor ni un comodín: es mecanismo.

Si tu SIBO ya ha vuelto una o más veces, el problema probablemente no está en el tratamiento que hiciste, sino en la causa que sigue ahí. Escribimos sobre esto en por qué tu dieta no funciona cuando el SIBO recae.

Consulta presencial en Actur, Zaragoza, y tratamiento nutricional online para toda España

La prueba de aliento es presencial y no hay forma de que no lo sea: son tres horas soplando en clínica.

El tratamiento nutricional posterior es otra cosa. El seguimiento del protocolo Redox se realiza online para toda España con el mismo nivel de trabajo que en consulta, porque lo que se ajusta en cada revisión son pautas, tolerancias y ritmos, y eso no requiere presencia física.

Si vives en Zaragoza, lo habitual es hacer todo el proceso aquí. Si vienes de fuera y ya tienes una prueba de aliento hecha, podemos trabajar sobre ella: puedes ver cómo funciona en dietaryplus.com/consulta-nutricion-online/.

En cualquiera de los dos casos, el punto de partida es la primera consulta de valoración.

Preguntas frecuentes sobre el SIBO, el test de aliento y el tratamiento

Alrededor de tres horas. No duele y no es invasiva. Solo soplas en un dispositivo a intervalos regulares. Necesitas venir en ayunas y haber seguido la dieta preparatoria del día anterior, que te explicamos con detalle.

Comparten síntomas, y por eso se confunden tanto. La diferencia es que el colon irritable es un diagnóstico basado en síntomas sin causa identificada, mientras que el SIBO es una causa concreta y medible. La literatura describe una prevalencia elevada de SIBO en personas diagnosticadas de colon irritable, lo que explica por qué muchos de esos diagnósticos no mejoran.

Sí. El abordaje nutricional es compatible con prácticamente cualquier tratamiento farmacológico y trabajamos con frecuencia con personas polimedicadas. El único matiz relevante es el de los inhibidores de la bomba de protones, y cualquier ajuste ahí lo decide tu médico.

Depende del tipo de SIBO, de cuánto tiempo lleve instalado y de la causa que haya detrás. Los síntomas suelen aliviarse antes que la resolución del cuadro, y esa diferencia es importante: sentirse mejor no equivale a haberlo resuelto. Por eso el protocolo continúa después de que los síntomas bajen.

Es el motivo de consulta más habitual que recibimos. La recaída no significa que hicieras nada mal: casi siempre significa que la causa de fondo, motilidad, acidez o algún factor asociado, sigue activa.

Sí, la prueba se realiza aquí y viene gente de fuera a hacérsela en el día. El seguimiento posterior puede ser online.

No construimos el protocolo sobre suplementos. Puede haber casos concretos en los que tu médico indique algo, pero el trabajo de fondo se hace con alimentación, con los tiempos entre comidas y con la causa. Si alguien te propone resolver un SIBO a base de productos, desconfía.

Si llevas años buscando una explicación, el primer paso no es otra dieta

Es saber qué está pasando de verdad.

Empieza por la consulta de valoración: revisamos tu caso, tu historial y tus síntomas, y te decimos con franqueza si el Estudio Clínico SIBO tiene sentido para ti o si lo tuyo va por otro camino.

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Valoramos tu caso antes de cualquier prueba.

Calle Pablo Casals, 16 · Barrio Actur · Zaragoza

Referencias

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